

La acción se basa principalmente en paliar o minimizar los efectos que las altas temperaturas ejercen sobre la desnaturalización de los antocianos. De esta maner ejercen una serie de acciones beneficiosas:
→ aumentan el potencial osmótico de la célula. Manteniendo su tasa hídrica en condiciones de altas temperaturas. Evitando la destrucción enzimática y térmica de los antocianos
→ al disminuir el estrés térmico, la tasa fotosintética no se ralentiza. Por lo que la planta no disminuye la producción de azúcares.
→ ayudan a elevar la concentración de azúcares en la célula: estimulando la actividad de la enzima PAL (fenilalanina amonio liasa) involucrada en la síntesis de antocianos.
→ inhiben la acción reverdizante de las giberelinas.
→ Mejoran el estado general de la planta
→ Aumentan el vigor y fortalecimiento de la planta. Lo que permite obtener un mayor rendimiento de cultivo y calidad de la cosecha.
→ Su uso permite reducir el uso de productos fitosanitarios químicos. Lo que facilita una mejor comercialización de la producción libre de residuos y, consecuentemente, una mayor rentabilidad.
→ Son sustancias naturales, no tóxicas, no dejan residuos. Son totalmente biodegradables y no afectan a la fauna auxiliar.
Frutales de pepita, especialmente en variedades de manzanas rojas Red Delicious y bicolores (Fuji, Gala, Annurca…)
Realizar una aplicación en pulverización foliar al inicio del envero y otra a los 15 días:
→ cuando la temperatura diurna esté entre 20 – 32 ºC.Aplicar una dosis de 250 gramos por 100 litros de agua ( 2,5 kg por Ha)
→ cuando la temperatura diurna sea mayor de 32 ºC. Aplicar una dosis de 300 gramos por 100 litros de agua ( 3 kg por Ha)
La aparición del color está asociado con la maduración del fruto. Los cloroplastos de las células del fruto sufren un “desmantelamiento”, que acaba con las clorofilas. Este fenómeno desenmascara otros pigmentos existentes, como los carotenoides (β‐caroteno, licopeno). Además, la maduración implica la síntesis de novo de pigmentos tipo flavonoide ubicados en la vacuola, siendo los más abundantes los antocianos o antocianinas.
Las antocianinas son sintetizadas a través de la ruta de los fenilpropanoides, cuyo precursor es la fenilalanina. La primera enzima en actuar en esta ruta sobre dicho precursor es la fenilalanina amonio-liasa (PAL). Esta vía está regulada a nivel genético y es altamente influenciable por factores abióticos, como la temperatura y la luz o radiación ultravioleta, el estrés osmótico, así como el nivel hormonal (giberelinas) o por elementos minerales como el nitrógeno inorgánico.
Las antocianinas se estabilizan por glicosilación, en unión con azúcares, y por acción de la enzima UDP-glucosa-flavonoide 3-0-glucos y la transferasa, fase que comienza en el envero (inicio del cambio de color) y se acumulan en las vacuolas de las células epidérmicas durante la maduración del fruto. El azúcar en la molécula de las antocianinas les confiere solubilidad y estabilidad.
El tipo y el número de azúcares ligados a la molécula de aglicona, la posición de esta unión y otros factores, juegan un importante rol en el color y en la estabilidad de las antocininas. Otro factor de estabilización es la co-pigmentación que es la acetilación de los azúcares con flavoniodes incoloros.
Las antocianinas se acumulan para proteger al tejido del fotoestrés cuando se absorbe excesiva energía radiante que no puede ser utilizada; por ello, los niveles de luminosidad bajos y las temperaturas altas no provocan este tipo de estrés, por lo que la síntesis de antocianinas no se produce.
Altas temperaturas, pero no excesivas, son necesarias para una adecuada tasa fotosintética, un óptimo desarrollo del fruto y una maduración correcta. Sin embargo las temperaturas superiores a 32 ºC provocan una degradación de las antocianinas.
Con tiempo caluroso, la actividad fotosintética de las hojas durante el día disminuye bruscamente y durante la noche los carbohidratos son utilizados rápidamente para la respiración, que es más intensa cuanto mayor sea la temperatura, quedando muy poca o ninguna disponibilidad de los mismos para la síntesis de pigmentos.
La presencia de azúcares para la formación de antocianos es imprescindible. Los frutos mejor expuestos a la luz pero con bajo contenido en azúcares no colorean bien.
Bajas temperaturas contribuyen a la formación del color al reducir de forma directa la actividad de las giberelinas, lo que hace aumentar la actividad de la enzima PAL y por tanto la síntesis de antocianos.
Las oscilaciones de temperatura entre el día y la noche, acompañadas de temperaturas nocturnas frescas (10-15ºC), en el período previo a la recolección, son las condiciones óptimas para una buena coloración, dado que incrementa la síntesis de antocianos.
La disminución de la temperatura, además de influir en el desarrollo del fruto, ayuda a la síntesis de los antocianos, debido a que la actividad fotosintética se activa, produciéndose una mayor cantidad de carbohidratos, que se utilizaran para la síntesis de los antocianos.
Cierto umbral de azúcares en la célula inducen a los genes involucrados en la síntesis de antocianinas, mientras que las giberelinas inhiben estos efectos.
Localidad: Lérida (España), año 2015
Se realizaron dos aplicaciones foliares de cromar a la dosis de 3 g/lt, la primera al inicio del cambio de color y la segunda a los 15 días.
Se midió el número de frutos en relación al porcentaje de superficie de color que presentaban a los 30 días después de la primera aplicación. El tratamiento con cromar presentó un 25 % más de frutos con una superficie coloreada entre el 75 y el 100% respecto al testigo.

También se midió la intensidad de la coloración de la piel, llegando a la conclusión de que el tratamiento con cromar presenta mayor porcentaje de frutos con una tonalidad rojo-brillante, suponiendo un incremento del 44% respecto al testigo.
Localidad: Ferrara (Italia), año 2015
Se realizaron dos aplicaciones foliares de cromar a la dosis de 2,5 g/lt, la primera al inicio del cambio de color y la segunda a los 15 días
Se midió el porcentaje de superficie de piel coloreada de 100 frutos en el momento de la cosecha. En la zona soleada se obtuvo un 30 % más de superficie coloreada que el el testigo, y en la zona de sombra un 44 % más de color que el testigo.
% superficie de piel coloreada (frutos de primera cosecha)

% superficie de piel coloreada (frutos de segunda cosecha)

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